Interesante artículo sobre muchimi.

Extraído del libro del maestro Mabuni Ken-Ei “La Voie de la Main Nue” y traducido por Deogracias Medina…

DAR GOLPES con TODA la ENERGIA CORPORAL

Los viejos maestro de Okinawa decían a menudo: «hay que saber añadir Muchimi en el cuerpo». Muchimi es una palabra que existe en el dialecto de Okinawa y tiene sentido de «viscosidad». Es con esa expresión que los maestros le explicaban a sus estudiantes, que los golpes en karate debían ser poderosos y que fue el muchimi el que permitía el poder. Expliquémonos: el poder no proviene solo de la fuerza de los brazos sino del cuerpo entero. Para que la potencia sea producida por el cuerpo y se transmita al puño, hay que darle «viscosidad» al cuerpo si no ondulación. Esta producción de potencia se puede comparar con el «látigo»: cuando se usa el látigo, este dibuja una ondulación y cuando su extremo alcanza el objeto a azotarse, toda la potencia se concentra en este extremo. Y estos viejos maestros veían en el uso del látigo la misma teoría que la producción de poder de los golpes en karate. Por lo tanto, es importante usar el cuerpo con la misma sensación que el uso del látigo.

Pero para explicar esta sensación, no encuentro las palabras exactas. No me avergüenzo de confesar porque sé que el karate es algo que aprende con su cuerpo y no con las palabras.

El punto de partida del karate en su principio es el mismo que el espíritu de «muto-dori». Pero en lugar de quedarse ahí, el karate supo desvanecer para convertirse en una disciplina de arte marcial con mano desnudas haciendo cuerpo del hombre un arma, no sólo con la fuerza de los brazos y los pies, sino en busca de aprovechar la energía en el cielo y la tierra para dotarse de la máxima eficiencia. Muto-Dori se expresa en esta forma de poema: «Todo se hace cuerpo en el vacío, el corazón (kokoro) de la táctica de combate como el de la sin espada (muto), el secreto escondido en el fondo de sí mismo».

Por lo tanto, el Muto-dori no es una técnica, sino el Kokoro, «el corazón», «espíritu», «visión» o «la forma de ser”. Esto tiene algo que ver con el interior de sí mismo constituyendo el elemento de identidad de cada uno. El Muto-dori es de alguna manera «un arte espiritual» que se pone en marcha en todas las situaciones de enfrentamiento con otros y ordena al hombre del interior para que adopte el estilo de la guardia, con o sin arma, y una actitud que debe tomar, en coordinación con las circunstancias del entorno del lugar y la distancia que tenemos frente al otro.

Fuente: https://www.facebook.com/karateBCN/posts/2713678418861127

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