En el contexto, de lo que han sido nuestros entrenamientos desde el comienzo de la cuarentena hasta ahora, y de la forma que tuvimos que encarar dicha práctica, es que escribo este artículo para complementar la información que les he venido proporcionando a mis alumnos. Lo hago público, en el sentido que pueda aportar material de estudio.

La utilización de nuestra imaginación en el entrenamiento de kata, es un instrumento muy útil, ya que nos permite “visualizar” a nuestro enemigo y actuar en consecuencia. Además, mejora el aprendizaje en la corrección de las técnicas y nuestros errores involuntarios asimilados.

Otro punto importante es el ejercicio mental del kata, donde vamos a encontrar el significado de nuestro movimiento defensivo de ese “enemigo imaginario”, como también, sus respuestas a nuestros ataques.

Esa foto mental que asumimos de nuestro contrincante, es la que nos permite generar una sensación de combate durante la ejecución. Esa sensación, es la que nos permite controlar nuestro “hara” para que todos nuestros movimientos sean efectivos, a su vez, es la parte más difícil de nuestro entrenamiento en solitario, ya que no es sencillo generar esa imagen mental.

Este entrenamiento de forma psicológica nos ayuda de forma física con las técnicas del kata seleccionado, nos aporta una figura imaginaria con la cual podemos fijar en nuestra mente los movimientos y detalles importantes a tener en cuenta, pues nos permite corregir errores de automatización y que luego de muchas repeticiones es mucho más difícil de mejorar.

La práctica de kata, tiene que ir de la mano con el estudio de su bunkai (分解), que significa el estudio de todos los movimientos de renzoku waza (連続技) – encadenamiento de técnicas. Mentalmente generamos esa imagen, realizamos los movimientos, estudiamos las técnicas del kata y realizamos tantas repeticiones como sean necesarias hasta lograr corregir los errores, fijar las secuencias correctas y lograr que nuestras técnicas sean efectivas con la aplicación de todome waza (golpe definitivo).

Este tipo de entrenamiento mental, nos ayuda a generar patrones de movimientos que van a quedar almacenados en nuestra memoria. La visualización de esa “foto”, hará que mejoremos los movimientos secuenciales de un kata, lo que a su vez nos ayudará en nuestro progreso, ya que si logramos dominar dicho kata, tanto en el plano psicológico como en el plano físico avanzaremos en su conocimiento.

Esa visualización nos va a permitir generar diferentes escenarios, como diferentes respuestas a esos movimientos, lo que será de gran ayuda cuando realicemos la práctica física con un compañero. Allí podremos poner en práctica, todas las situaciones imaginadas logrando conseguir la técnica más real y efectiva para la realización de todome waza.

Esta práctica de imaginación o visualización es muy importante, ya que nos permite crear el escenario de un enfrentamiento, a su vez, realizar estas secuencias con un compañero nos ayuda a mejorar y corregir nuestros errores voluntarios e involuntarios en la ejecución de un kata. Nos permite también, en el caso de tener que aplicar este estudio en una situación real de defensa personal en cualquier lugar, encontrarnos preparados tanto psicológica como físicamente para responder de forma adecuada y contundente.

El “secreto” es un entrenamiento serio, la visualización mental de esa “foto” y la realización correcta de cada técnica para cada movimiento, lo que nos permitirá niveles de concentración y confianza, con la única consigna de lograr todome waza.

Daniel Tobías

Foto: Diego Castro en Jardín Japonés en Montevideo (2015)

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