Cuando hablamos de Budo, es importante entender que no solamente hacemos referencia a un Arte Marcial en particular. Es un término que se utiliza de forma genérica, para mencionar la enseñanza las Artes Marciales Tradicionales.

El Budo, al día de hoy abarca nueve disciplinas: Aikido, Judo, Jukendo, Karate-do, Kendo, Kyudo, Naginata, Shorinji Kempo y Sumo.

Por lo que, su estudio y práctica están entrelazadas entre sí. Los términos de seme y tame en Kendo, están relacionados con zanshin, la presión física y psicológica realizada sobre uke, es muy importante para tener un entrenamiento eficiente. No debemos dejar absolutamente nada de lado, en nuestra búsqueda y estudio, con la finalidad de mejorar nuestro entrenamiento diario.

En estos últimos años, a través de una creciente familiaridad con Sensei japoneses, nos hemos puesto al corriente de términos de Kendo que describen aspectos, actitudes y sentimientos experimentados durante la ejecución de un ataque. Por ataque me refiero a la fase que precede y sigue a la ejecución del corte. Estos términos son bastante específicos y, por lo tanto, complejos.

Desafortunadamente, su significado “real” a menudo tiende a perderse debido a traducciones literales o despreocupadas. Otras veces se pierde por la conveniencia de centrarse únicamente en el significado exterior, en la arrogante suposición que uno entiende todo sólo porque esta traducción superficial se ajusta a lo que tu crees o te gusta o a lo que ya sabes.

Este acercamiento nos impide entender el significado completo de estas expresiones, negándonos la auténtica oportunidad de crecer a través de la experimentación de dicho término. Al mismo tiempo nos arroja al caos más absoluto, lo que habitualmente va acompañado del hecho de atribuir significados complejos a palabras simples y claras.

Habiendo descrito la escena, me gustaría centrarme en dos términos en particular: SEME y TAME.

SEME: literalmente significa: “El estado en el que se mantiene una posición, implacable y determinante, de ventaja respecto al oponente». Por ejemplo: Kiryoko-Ni-Youru-Seme (atacar con “espíritu combativo”), Ken-Sen-Ni-Yoru-Seme (atacar con la espada) y Datotsu-Ni-Yoru-Seme (atacar golpeando).

Muchas veces, tendemos a simplificar en exceso asociando el SEME con su manifestación física, por ejemplo, dando un pequeño paso hacia delante con el kensen dominando el centro del oponente. Sin embargo, esto tan sólo es el aspecto superficial. La verdad es un fundamento oportuno desde donde empezar el acercamiento al concepto. No obstante, para crecer en el marco de nuestra experiencia, tenemos que cambiar el foco de cómo, cuándo y dónde se crea el Seme.

Podríamos decir que el Seme comienza en nuestro interior. Es nuestra determinación y voluntad de expresarnos a través del ataque que estamos a punto de realizar. Es la tendencia a tomar la iniciativa (Sen), creando una ruptura (Suki) en la posición mental y/o física del oponente. Mientras la expresión tangible puede variar de acuerdo a la situación y/o a las habilidades técnicas /físicas del oponente (manifestándose en el avance, moviéndose lateralmente o hacía atrás, levantando o bajando el kensen, usando Harai Waza, etc) la actitud espiritual no cambia!. Para alcanzar esto, es esencial armonizarse y sentir empatía con tu compañero de práctica. A menos que la actitud de ambos kendokas, durante la práctica, se centre en la búsqueda del estudio de sus sentimientos, el Seme siempre estará incompleto, restringido a su forma técnica/física, dando resultados aleatorios (puede o no tener éxito, pero la razón nunca estará clara), ya que no se fusiona con un espíritu fuerte. El Seme debe buscarse y expresarse en su totalidad, como un todo.

K. Hasegawa Sensei usaba una expresión que creo da un significado muy claro al término: “El Seme es como el agua, un fluido que penetra en los materiales impregnándolos, hasta que cambia su consistencia”.

El Seme debe estar presente desde el inicio del keiko hasta el final de un ataque e inmediatamente asumido de nuevo para el siguiente.

Un ejercicio recurrente para conseguir una actitud correcta en la búsqueda del Seme, es encontrar, dentro de un único ciclo respiratorio (inspiración/expiración), una única oportunidad de atacar.

TAME literalmente significa “La condición de mantener el equilibrio tanto mental como físico, mientras se mantiene un estado espiritual completo, durante la creación de un waza”.

El tame es el nexo entre el seme y la finalización de un ataque. Cuando hacemos seme, para crear un suki en la guardia mental y/o física del oponente, no sabremos, a priori, que oportunidad vamos a encontrar. Aun que nuestro seme funcione y cree una oportunidad específica, esto no significa que el oponente vaya a responder como esperábamos. Es posible que el oponente sufra nuestro seme, exponiendo una apertura distinta de la deseada. Si, en este momento, no podemos mantener el equilibrio mental y físico y un espíritu completo, no seremos capaces de adaptarnos a las circunstancias que han aparecido. Por tanto nos arriesgamos a ser sorprendidos dándole al rival una oportunidad para golpear. El tame es un periodo de “espera activa”, de observación y evaluación. El tiempo suspendido para desatar el ataque con el sutemi adecuado. En este momento el kensen todavía está apuntando al oponente. Sólo cuando el waza a ejecutar está claro, entonces podemos penetrar para golpear, en un solo movimiento.

Con experiencia, esta fase debe gradualmente hacerse cada vez más corta. Esto es, la habilidad de explotar la oportunidad debe ser casi instantánea.

Aquí, al igual que con el seme, la habilidad de armonizarse con el compañero es muy importante.

Si prestamos atención a nuestra respiración, nos damos cuenta que en ese momento, ocurre una suspensión natural (no una interrupción) de la exhalación. Esto permite una compresión del abdomen (Hara) que te predispone para realizar un sutemi válido para completar el ataque de forma efectiva.

Creo que estas pocas lineas pueden ayudar a la gente a entender, o al menos racionalizar estos dos conceptos, que engloban lo que toda mi experiencia actual me permite entender.

Obviamente, no pueden sustituir la experiencia directa que uno adquiere a través de la práctica constante.

Sin duda, el Kendo no se puede separar ni de la experiencia directa, ni de nuestra mente y conocimiento, ni de lo que nuestro cuerpo nos dice.

Autor: Lorenzo Zago, 7º Dan Renshi

Traducción: Néstor Bardisa

Fuente: http://alivekendo.blogspot.com/2011/11/seme-y-tame.html

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