La práctica de cualquier deporte y mucho más la del Karate, logra prolongar nuestra edad adulta hasta limites de muchos años mayores de los que una persona sedentaria logra alcanzar, en definitiva llegará inevitablemente la edad del adulto mayor, es decir, la edad en la cual comienza una serie de procesos de deterioro paulatino de nuestros órganos y sus funciones asociadas. Es la etapa en la cual decimos que estamos envejeciendo. Ningún arte marcial y mucho menos otro deporte puede evitar esto. Sin embargo, a diferencia de otros deportes, el Karate como arte marcial pueden seguir siendo practicadas por los adultos mayores, proporcionándoles una mejor calidad de vida y una perdida más lenta de las funciones de sus órganos. De hecho, en artes marciales no es raro ver todavía participando en competencias contra jóvenes a adultos mayores que están entre los 50 y 60 años de edad. Y en definitiva, con la práctica de un arte marcial, la expectativa de vida del adulto mayor es mucho más alta que la del promedio.

Claro que al llegar a esa edad, hay elementos que deben vigilarse muy cuidadosamente, y esto debe ser sabido tanto por el Maestro de Karate como por el practicante. ¿Cuáles son esas cosas?…

En primer lugar, los músculos empiezan a endurecerse, y si bien, en un practicante regular del Karate esto ocurre mucho mas tarde en la vida que en una persona normal, definitivamente ocurre. Esto implica que tanto la potencia como la velocidad van a disminuir, pero por sobre todo, a lo que hay que poner especial atención es al nivel de exigencia, que debe ser vigilado en concordancia con la capacidad del sistema cardiovascular del practicante. La elasticidad es otro de los elementos que empieza a deteriorarse y se debe tener especial cuidado en el ejercicio del Karate y su preparación para el mismo a fin de evitar los temidos desgarres, calambres y otros casos indeseables para el practicante. Los reflejos al igual que otras funciones del cuerpo empiezan a disminuir, y por eso, aunque como mencionamos antes, todavía a los 60 años se pueden encontrar competidores del Karate, lo mejor como prevención es no competir más, o si se hace, que sea contra personas con las mismas características tanto de edad como de conocimientos.

La practica regular del Karate retrasa y a veces detiene procesos como la descalcificación de los huesos, la artritis, la diabetes, etc… que muchas veces son inevitables por causas hereditarias, pero definitivamente prevenibles cuando este no es el caso, en base a la buena salud física que incluye por supuesto una buena alimentación.

En cuanto al aparato cardiovascular, el entrenamiento regular, moderado, permite un descenso de la presión arterial en el esfuerzo y así mismo un descenso de ésta en reposo. Por lo tanto, el entrenamiento diario influye favorablemente en las cifras de la presión. Los métodos de relajación Zen utilizados en Karate, son de gran utilidad para todos pero sobre todo para algunos hipertensos.

En Conclusión, el Karate en la Tercera Edad es real, todos sabemos que se puede emprender algo a cualquier edad, es imprescindible asegurar a todos una mejor calidad de vida, y porque no a través del Karate. El Karate es una herramienta para el cuidado de nuestro cuerpo y nuestra mente.

Fuente: https://www.facebook.com/karateBCN/posts/2458883344340637?__tn__=K-R

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