La importancia de controlar nuestras emociones!!!

Fudōshin: el estado mental antes y después del combate. Los kanjis que los forman son 不動 (inamovible) y  (corazón). Es decir, es el estado imperturbabilidad. El artista marcial no siente miedo, no siente odio, ni mucho menos se siente provocado por insultos, amenazas o amagos de combate, ni deseos de venganza. Sólo reacciona cuando el ataque es real e inminente para neutralizar rápidamente y sin saña al adversario. Después, sigue sin sentir odio, ni resentimiento, ni tan siquiera la gloria del triunfo sino que vuelve a un estado imperturbable. Ese estado, le permitirá enfrentarse, cuando sea necesario a nuevos retos. Se da por hecho, que el verdadero artista marcial siempre está del lado del bien y que el atacante, proviene del estado del mal. Su misión, pues, es restablecer la armonía y reducir a cero las fuerzas malignas.
Este concepto proviene del budismo, y en particular, de la corriente esotérica Shingon. En el budismo se simboliza ese estado mental mediante Fudō Myō-ō, una divinidad, aparentemente menor que, no obstante es el principal de los “Cinco Reyes” o Bodhisattvas (agentes de Buda) que se ubican en los cinco puntos cardinales: norte, sur, este, oeste y centro. De los cuales, el centro, es el más importante, y es precisamente donde se halla Fudō Myō-ō.
La representación clásica de Fudō Myō-ō es de aspecto casi demoníaco, con el ceño fruncido, asomando los dientes –a veces, colmillos- y su dorso envuelto en un halo flamígero. Con su mano derecha empuña una espada en vertical sobre la que, en ocasiones, se enreda un dragón. De su mano izquierda cuelga una cuerda, con frecuencia, terminada en una argolla o en grilletes. Está sentado sobre una piedra y suele representársele acompañado por dos sirvientes adolescentes. Pese a ese aspecto terrible, Fudō Myō-ō es portador de benevolencia. Se mueve con soltura y firmeza por el Inframundo. Por eso su espalda está flanqueada por fuegos infernales. Su rostro aparentemente feroz es para asustar a los espíritus malignos. La espada es para destruir la ignorancia y las ilusiones vanas. La cuerda para atar las bajas pasiones y las emociones descontroladas. Los dos muchachos le advierten o guían ante los adversarios.
Se le rinde culto como protector de los artistas marciales que deben empezar sus combates con fudōshin, el estado ánimo regido por Fudō Myō-ō quien permanece imperturbable. Sin embargo, Fudō Myō-ō no suele tener templos propios, sino que se le representa en las puertas, atrios o incluso en las afueras de templos budistas. No obstante, hay artistas marciales que le dedican pequeños altares dentro de sus dojos o en sus propios domicilios.

 

PIES DE FOTO
Foto 1: Los kanjis (ideogramas) de fudōshin: inamovible + corazón= calma imperturbable.
Foto 2: Fudō Myō-ō, protector del fudōshin en las artes marciales. Pintura en tela, datada a finales del siglo XII y perteneciente al templo Myō’ōin, en el Monte Koya.

Fuente: https://karateyalgomas.com/2018/08/28/fudoshin-el-estado-mental-antes-y-despues-del-combate/

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