Autor: Michel Echenique Isasa.
Fuente: “Cómo enfrentar el miedo”, de Michel Echenique Isasa.
Parte 2
Es largo pero vale la pena leer.
Buena lectura!
Natural de Clemont Ferrant (Francia) y naturalizado español. Estudioso de las diferentes filosofías, tanto orientales como occidentales. Fundador (Soke) del Arte Marcial filosófico Nei Kung. Director del Instituto de Artes Marciales Bodhidharma (Artes Marciales Filosóficas).
Posee 30 años de experiencia en el conocimiento de técnicas mentales y físicas orientales (tibetanas, chinas, japonesas y coreanas), habiendo realizado innumerables cursos, seminarios y conferencias en Universidades y Escuelas en más de 15 países de América y Europa. Como escritor, tiene sus obras publicadas en varios idiomas, siendo algunas de ellas:
– “Cumbre y Valles” – “El Arte del Poder Interno” (2 volúmenes) – “La Senda Iniciática de las Artes Marciales” – “Tras la Búsqueda de un Hombre” – “Reflexiones sobre Mundos, Hombres y Misterios” – “Las Dos Puntas” En la Editorial N.A. (www.editorial-na.com): – “Estrategia del Pensamiento”.
Extractamos a continuación, unos párrafos de este práctico, ameno, interesante y utilísimo libro que nos muestra y conduce a través de esos nuestros “miedos”, que muy al contrario de lo que corrientemente creemos, pueden convertirse en armas con las que podemos trabajar en nuestro propio beneficio…
“El miedo es una fuerza de la naturaleza, no es atributo de ninguna persona en especial. Existe desde el fondo de los tiempos y tiene una función natural de protección.
Así, lo que causa problemas en situaciones de riesgo no es el miedo propiamente dicho, sino la temeridad o el abandono de sí mismo.
La situación de inconsciencia del miedo o el ‘miedo al miedo’ genera pánico, con todas las carencias que este último presenta. Nuestro deber es asumirlo, y de esta forma poder realizar las acciones acertadas en el momento adecuado, evitando sufrir de forma innecesaria y aprendiendo una lección con este Maestro de Vida que es: EL MIEDO…”
-Michel Echenique Isasa-
«-El Miedo y el Pánico-
El miedo no es sinónimo de pánico; son cosas completamente diferentes y es importante saberlo. Cuando una persona tiene pánico, no tiene miedo, sino una especie de delirio, de locura. El miedo es dureza, pero al mismo tiempo es pausa. El pánico no tiene pausa, no tiene nada.
Con miedo una persona se detiene ante una situación y se queda completamente inhibida. Con pánico sale corriendo y se rompe la cabeza contra la pared. El pánico se manifiesta por la ignorancia de no saber interactuar con el miedo.
Cuando surge el miedo por algo que sucede, nos desesperamos porque estamos parados, no aguantamos, y, entonces caemos en el delirio del pánico. Cuando el miedo surge y nos deja paralizados, tenemos que quedarnos parados y no desesperados. Si voy caminando por algún lugar donde hay una serpiente, y hay un amigo que viene por el otro lado y que no la ha visto, le digo: “¡Quieto, hay una serpiente!”. Eso es miedo.
Si sucede lo mismo y yo digo: “¡Ahí la serpiente, la serpiente!” y él sale corriendo, eso es pánico. La autosugestión es muy poderosa. Hay situaciones en que se simulan otras situaciones y por la autosugestión algunas personas pueden tener un ataque de pánico.
Ejemplo, en las Artes Marciales a veces realizamos ciertas experiencias en que está todo combinado. Viene un novato y se coloca en posición para luchar con un veterano, viene otro veterano por detrás y lo empuja; el primer veterano finge caer por el empujón. Entonces, este simula darle al novato un puñetazo, pero no se lo da. Pero, el novato cae al suelo y ya cae con un hematoma. Esto es autosugestión.
El pánico tiene poder de sugestión, de crear situaciones irreales, de hacerlas presentarse como si fuesen la mayor realidad, pero es sólo sugestión. Es una gran ilusión que se manifiesta cuando no se quiere lidiar con el miedo. La cesación de las funciones provocadas por el miedo aporta un estado de conciencia-percepción aguda, que permite reconocer el peligro y activar los mecanismos de supervivencia.
Si queremos que alguien luche por su supervivencia, no intentemos evitarle el miedo, porque si retiramos el miedo la persona pierde esa capacidad. Si es consciente del miedo y “se afirma sobre sus pies”, tendrá grandes posibilidades de sobrevivir, porque existen mecanismos de supervivencia en el cuerpo que son poderosísimos, pero nosotros con el pánico los inhibimos.
He asistido a situaciones en que fieras atacaban a un hombre y él, de repente se volvía más fiera que la propia fiera, hasta el punto de que esta salió corriendo. Son los mecanismos de supervivencia; son tremendamente poderosos, por increíble que parezca. Los mecanismos de supervivencia de un ser humano son mucho más poderosos que los de un animal.
Pero normalmente pensamos lo contrario…
-Conclusión-
El miedo no debe ser evitado, el pánico sí. El miedo es una forma positiva y el pánico una reacción negativa. El pánico debe ser evitado a cualquier precio, el miedo no. Cuando llega el miedo, quédese quieto, parado, sereno, calmado. El pánico ha de ser evitado a cualquier precio…
-El Camino a Seguir-
Invertir los procesos de racionalización, motivación y las funciones fisiológicas. Cuando surge una situación de peligro o miedo, parar todos esos procesos con el objetivo de no hacer nada hasta saber lo que está sucediendo.
Condiciones positivas: observar las situaciones para entender lo que está sucediendo. Hasta no saberlo, es poco inteligente intentar hacer algo, para resolver o para huir. El miedo tiene ese reglamento. Mantener la calma y la serenidad por encima de cualquier cosa, eso es supervivencia.
En una situación de riesgo, calma y serenidad es sobrevivir, y eso no es una opción. Si queremos sobrevivir, mantengamos la calma, aguardemos serenos; es la garantía de supervivencia.
La calma es necesaria para poder encontrar el coraje suficiente que permita mantener la presencia de ánimo. En una situación, por más complicada que sea, cuando hay presencia de ánimo, hasta el más débil se vuelve fuerte.
Fue lo que sucedió cuando el señor mayor habló con el ladrón: “No haga eso”. Presencia de ánimo. Es una fuerza anímica que tenemos en el corazón, y cuando la ponemos en acción las cosas cambian…
Antes de saber lo que está sucediendo no hay que hacer nada, pero tenemos que observar las situaciones para entenderlas, mantener la calma, la serenidad y la presencia de ánimo y, además, relajar el cuerpo para actuar con eficacia. La torpeza está en el cuerpo tenso.
Surge una situación, nos quedamos tensos. Está, por ejemplo, la práctica de coger una moneda de la mano de una persona; primero, con el cuerpo tenso, y después, relajado. Si nos relajamos, es seguro que cogemos la moneda.
En una situación así, el cuerpo relajado es garantía de eficacia. Ante una situación de miedo lo primero que hacemos es poner el cuerpo tenso, duro. Por el contrario, tenemos que relajar, que soltar. La fuerza magnética que está en el peligro “se nos pega” cuando estamos tensos y se queda ahí.
Para que no se pegue, sólo hace falta relajar el cuerpo en el momento adecuado. Si el magnetismo se pega pero estamos relajados, fluye, no se queda pegado. En las Artes Marciales utilizamos esto como principio. Alguien está luchando bien y sale limpio, sin un hematoma.
Entra un novato, recibe un golpe y se queda gimiendo, todo contraído y rojo. – ¿Qué sucedió? – Quien sabe luchar, se suelta, se relaja. El fluido magnético fluye, no se interrumpe y regenera células, huesos, órganos, todo, y sale de la lucha limpio y con más energía, porque cada lance trae energía, usted recibe y guarda energía.
Entonces, hay que entender que cuando aparece algo, debemos relajar, y eso sólo se consigue con entrenamiento. Recuerdo que durante los dos primeros años que luchaba con alguien, me quedaba físicamente duro, como una piedra. Con el tiempo, aprendí que la mejor arma contra un adversario es decir quién soy, saludarlo y esperarlo relajado, pues así él se desanima, ya que él quería que me quedara todo tenso.
Cuando comienzo a luchar, él ya se desanimó. Eso enseña el miedo. Si, por ejemplo, estamos relajados y viene un perro y se abalanza sobre nosotros y nos abalanzamos a nuestra vez sobre él, es gracioso porque el perro queda aterrorizado y huye despavorido…
Finalmente, esperar la oportunidad para actuar de forma correcta. Cuando surge la situación, el miedo paraliza. Si nosotros asumimos la posición ante él y cumplimos correctamente el reglamento, vamos a llegar a la solución en el momento adecuado, solo que la solución no se da en cualquier momento, está en un momento determinado, y tenemos que esperar ese momento.
Cuando llega ese momento, actuamos correctamente y se acabó el problema. Por eso hay que tener paciencia, hay que asegurar las cosas siempre dentro de una mentalidad natural, sin dramas, sin locura, sin tragedia. Es una cuestión de supervivencia. Si yo estoy en medio del mar, encima de una tabla y me desespero pensando que me voy a ahogar, termino cayendo y perdiéndola.
El miedo dice: – “Quédate quieto, por el amor de Dios, es sólo una tabla y es la única oportunidad que tienes. Y no es ella quien va a salvarte, sino el que te quedes quieto sobre ella”. Estamos condicionados negativamente, pero tenemos que condicionarnos positivamente, porque es lógico.
Ese es el mejor argumento para actuar de una forma correcta cuando estamos en una situación de peligro. “Para sobrevivir me voy a quedar quieto”, “para superar el problema voy a cumplir esas fórmulas de reglamento del miedo y cuando encuentre la forma de actuar, voy a actuar”.
Toda situación precedida por el miedo produce pensamientos lúcidos, emociones potentes y acciones inusitadas. Son esos los momentos en que surge la magia, en que las personas se vuelven grandes realmente.
No somos grandes por la razón, y sí por acciones inusitadas, que en el momento en que nadie puede hacer nada, nosotros lo hacemos… Un camino de realización superior promueve el desarrollo de las facultades de la voluntad, del discernimiento, de la concentración, de la imaginación, de la atención y de la memoria…
“El pan es algo que se da, incluso se tira. La dignidad es algo que se conquista, que se respeta; y por eso hay cosas que no debemos dejar que sucedan…” -Michel Echenique Isasa-
 
 

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