Fuente: https://karateyalgomas.com/2017/11/14/bunkai/

Tras unos cuantos años de entrenamiento, la mayoría de estudiantes de Karate “conocerán” varios katas. Por descontado, hay un mundo de diferencia entre ser capaz de simplemente ejecutar los movimientos de los katas y comprenderlos verdaderamente. Bunkai significa literalmente “separar” o “desglosar” (“bun”) y “entender” (“kai”). Bunkai de kata significa desglosar los movimientos del kata y estudiar sus aplicaciones prácticas.

¿Es el bunkai realmente necesario? Si uno estudia Karate simplemente para ponerse en forma o realizar katas en competiciones, el bunkai puede parecer una pérdida de tiempo. Lo que cuenta es que se vea bien (como se define en las reglas de competición), en particular para los jueces y para el público.
Del mismo modo, el bunkai no es realmente necesario para los alumnos interesados únicamente en kumite (combate). ¿Por qué? Porque en kumite sólo las aplicaciones más básicas. Una vez leí un folleto de un torneo celebrado aquí en Hawái. Había una lista de técnicas no permitidas en la competición de kumite, cosas como: tirar del pelo, meter los dedos en los ojos, retorcer articulaciones, estrangular, proyectar, patadas a la ingle, etc. ¡Eran todas las mejores técnicas!
El kumite con reglas limita la pelea. El kata sin bunkai no tiene nada de pelea. Y si uno sólo puede dar patadas, golpes de puño, y bloquear, el Karate ofrece muy poca ventaja. Una persona más grande y más fuerte probablemente puede dar patadas, puñetazos y bloquear más fuerte, incluso sin ningún entrenamiento en artes marciales. Únicamente a través de un estudio adecuado del bunkai, el kata puede utilizarse realmente para defensa personal.
Así que, ¿qué pasa si nunca has aprendido bunkai? No te sientas mal, no eres el único.
Antes de 1900, el Karate se enseñaba en privado, normalmente sólo a uno, dos, o a unos pocos alumnos. Incluso grandes profesores como Anko Itosu tenían relativamente pocos alumnos. Estos eran alumnos “privados” que a menudo entrenaban con un profesor para toda la vida. Tales alumnos, después de aprender los movimientos y secuencias del kata, también aprendían los significados. El término “bunkai” puede que no se utilizara. El estudio de aplicaciones era una parte esencial del proceso de aprender kata. El hincapié en “bunkai” como una materia distinta sólo llego a ser necesario cuando el estudio de las aplicaciones fue reducido o eliminado por completo.
Cuando el Karate se enseñó en público, primero en las escuelas públicas en Okinawa y posteriormente en universidades y escuelas en las islas principales de Japón, los profesores de repente tuvieron que arreglárselas con grupos grandes. En lugar de entrenar con un profesor para toda la vida, los alumnos entrenaban durante únicamente unos cuantos años, o incluso sólo un único trimestre. En tan poco tiempo, los profesores sólo podían enseñar la forma más básica de Karate. Y sin conocer personalmente a cada alumno (y a su familia) durante muchos años, un profesor podía ser reacio a enseñar ciertas aplicaciones de técnicas peligrosas.
No debería resultar sorprendente el hecho de que a los alumnos privados (aquellos que entrenaban en casa del profesor o incluso en la tumba familiar) y a los alumnos públicos (aquellos que por lo general entrenaban en las escuelas) se les enseñara de manera diferente. Ahora llevemos esto hacia delante unas cuantas generaciones. Pronto, generaciones enteras de alumnos aprenderían Karate sin estudiar aplicaciones, ¡y después se convertirían en profesores!
Fuente: Traducción al castellano: Víctor López Bondía [Con la autorización de Charles C. Goodin]
 

 

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