Fuente: https://karateyalgomas.com/2017/08/24/el-arte-de-aprender-budo/
Otro interesante artículo para leer y reflexionar.
Aquí no hay “gurú”, los sensei´s, instructores, profesores, etc, no deberían de tener “seguidores” sino ALUMNOS y por sobre todo ayudar y guiarlos de forma correcta, en el camino adecuado y fomentar el estudio.
Deben de prestar atención al último párrafo.
A disfrutar de la lectura!

Aprender es en japonés el mismo verbo que Practicar (Narau 狃). Esto nos da una idea de qué es la interpretación que se hace del simple hecho de ir a un Dojo/Gimnasio a aprender o practicar artes marciales.
Tendemos a pensar que toda la labor del Maestro, se sobre-dimensiona esta figura en muchas ocasiones por amor del propio profesor (japonés u occidental) basándose en el mito del Maestro según la tradición japonesa. Por tanto se debe matizar y puntualizar qué significa y qué papel representa el Maestro de artes marciales y cuál es el papel del Alumno.

Aprender = Practicar = Experimentar

El Maestro o Profesor, que en japonés es equivalente igual que en nuestra lengua, es alguien a quien se le presuponen ciertos conocimientos adquiridos a través de la experiencia propia, a base de practicar y extraer conclusiones de esa práctica, de ahí que la traducción de Sensei sea “nacido antes”, es decir “con más experiencia” y por ende un mayor y mejor conocimiento de las cosas.
Por tanto ejerce el papel de “guía” puesto que es del todo imposible ejercer, practicar en lugar de alguien. Tan solo puede orientar esa experiencia hacia el objetivo que se persigue.
Conscientes de esta idea, los alumnos japoneses confían ciegamente en su instructor, dado que un buen guia jamás les orientará por un camino equivocado o incorrecto y por tanto, seguirán sus instrucciones prácticamente al pie de la letra.
Hay que añadir que esto no es privativo del Budo, sino que es un comportamiento generalizado en todas las áreas y materias.
Y sin embargo…
Si se deja un poco de lado la visión teórica y un tanto romántica del tema, para abordarlo desde un punto de vista más realista y racional, queda claro que cada Maestro, Profesor, Instructor o Guía solo es capaz de trasmitir aquello que conoce y por tanto, aquello que ha experimentado, que ha estudiado intelectual o físicamente. Por tanto puede estar equivocado.
Ocurre que en este siglo hay muchos matices para todo, incluídas verdades absolutas como las religiones, más aún en cosas tan subjetivas como lo son las artes marciales.
Cada quien experimenta o estudia aquello que le interesa y se especializa en una única parte, por poner un ejemplo: las artes marciales competitivas y su actualmente máximo exponente el Karate. Los profesores son más bien entrenadores sin que esto suponga más o menos mérito con respecto a otros que, igualmente, se mantienen en el lado de la mística Zen.
Sin embargo, el alumnado no es homogéneo, habrá quien practique con fines estrictamente deportivos y quien lo haga como forma de ocio, por afición.
Por tanto no se puede estar completamente seguro que, aún a pesar de las buenas intenciones, el profesor esté orientando correctamente la enseñanza, la práctica.
Ocurre que el Budo se ha extendido por todo el mundo y no se puede imponer una única forma de interpretarlo pues cada pais y cada cultura tiene sus propias claves de lenguaje, interpretación y comportamiento.
Faltan Maestros, Profesores, Instructores, Guías que tengan una visión completa o, al menos, lo más amplia posible de qué es tema que estamos tratando. ¿Es el Budo eficaz en una pelea real y callejera? ¿Es una vía de realización personal? ¿Está relacionado con algún tipo de religión, moral, ética o creencia? No hay respuestas absolutas a estas y otras preguntas.
Por tanto…
Necesariamente se ha de volver a los orígenes ya que, en el siglo XXI, cada quien posee su propia visión, incluso capacidad crítica para saber por donde quiere caminar.
El Budo puede representar una forma de cultura, o también un excelente ejercicio físico o sistema de autodefensa, también una simple afición en la pasar los momentos de ocio, incluso todo ello al mismo tiempo. Ninguna faceta es incorrecta.
Cada quien debería estudiar, aprender experimentando por sí mismo y de esta manera, enriquecerse saludablemente, sin dogmas. El Maestro debería fomentar el espíritu crítico, no para sobresalir de alguna manera ni ocultar sus deficiencias y/o complejos, sino darse cuenta que nadie posee un conocimiento completo y total, integral por usar una palabra actual, de lo que el Budo es y representa o puede ser y representar.
La pregunta imprescindible para poder progresar es “¿Por qué esto es así?” y la respuesta más adecuada es “Descúbrelo por tí mismo”. Con esto no quiero decir que el Maestro pierda su papel, sigue siendo un guia, debe ser alguien con experiencia, no solo en la enseñanza, en métodos didácticos o sistemas progresivos de entrenamiento, sino en global, que haya experimentado y conocido el mayor porcentaje de posiblidades para poder adaptar “personalizar” la respuesta a una pregunta concreta.
De otra manera y si seguimos al pie de la letra la tradición oriental, en lugar de practicantes de Budo, se obtendrán discípulos del gurú de turno y se caerá en comportamientos sectarios. Se adoctrinará en lugar de enseñar…
No es ese el camino…
Autor: Seishin- kai

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *